jueves, 17 de mayo de 2012

MÍRAME

Fue mi profesor de psicoterapia. Él siempre nos dijo que lo importante en la relación con el otro era quedar atrapados en el “instante de la mirada”. Ese momento en el que dos personas quedan enganchadas por décimas de segundo estableciéndose entre ambos un flujo de comunicación que va de entraña a entraña y que parece que a partir de ese momento será eterno.

Me han bastado 27 años con sus días y noches para darme cuenta de que son necesarias exactamente esas mismas décimas para que la eternidad se convierta en instante, en un simple reflejo de inconsciente a inconsciente que no dura más que la fugacidad de una mirada. Conseguir atrapar un “instante” en el otro no es fácil pero cuando sucede el mundo se detiene y cobra sentido. Y entonces parece que yo adquiero el derecho y el deber de estar atado o unido al otro para siempre. Y si esa persona desaparece son el dolor y la ausencia los que parecen eternos, y no se mitigan con otras personas con las que no se establezca ese flujo, esa conexión mágica y aparentemente irrompible.

Fue mi profesor de psicoterapia y aquella persona que me hizo bajar de su coche después de un viaje a la playa, o aquella que no respetó mis tiempos, o la que desapareció sin más, sin saber cómo ni por qué, las que me han enseñado que en aquellas miradas atrapadas se encontraba la verdadera felicidad que forma parte de la eternidad de tus recuerdos. Tómatelo así, abre bien los ojos y no dejes escapar ninguna mirada que se te cruce por ahí, da igual lo que suceda después, pase lo que pase, estén dónde estén,esas miradas compartidas nunca dejarán de ser instantes eternos.


LITTLE

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